viernes, 27 de julio de 2012

Devarim: Orientación Perceptiva (a)

Jueces sabios
Al comienzo de la porción de la Torá Devarim, Moshé comienza su discurso y directivas finales para el pueblo judío antes de entrar a la tierra de Israel bajo el liderazgo de Iehoshúa. Moshé le recuerda a la congregación lo difícil que había sido para él asumir solo la responsabilidad de las personas y cómo, después de su conformidad, había nombrado a los jueces de la nación. Entonces le dijo a la gente buscar, “hombres [justos] que sean sabios, perceptivos y conocidos [es decir, aceptado por su tribu como digno de ser un juez]“. [1]
Sin embargo, cuando Moisés nombró a los hombres, el versículo dice que eran, “hombres sabios y conocidos,” pero la palabra “perceptivos” (נבונים, nevonim) no aparece. Los sabios aprenden de este adjetivo faltatante que Moisés no pudo encontrar personas verdaderamente perceptivas. [2] A pesar de que eran sabios, es decir, bien versados ​​en la ley de la Torá y por lo tanto dignos de ser jueces, carecían de la capacidad de penetrar en la psique de las personas que se acercaban a ellos y adaptar sus respuestas para reflejar adecuadamente sus necesidades más profundas.
Aunque este tipo de percepción puede ser prescindible en un juez o una autoridad rabínica, como vemos en el hecho de que los jueces siguen siendo nombrados aún a pesar de que no tienen esta cualidad, sin embargo, es una cualidad esencial que cada consejero debe cultivar.
De hecho, es extraño que Moisés haya podido encontrar a personas perceptivas, ya que los artesanos que construyeron el Tabernáculo se describen como teniendo sabiduría y percepción (תבונה, tevuná) [3] recibida de Dios, y toda la tribu de Issajar se conoce como “de entendimiento” (בינה, biná)”. [4]
Entender una cosa de otra
Podemos encontrar una explicación para este interrogante en la interpretación de Rashi que la percepción es la capacidad “para entender una cosa de otra”, y el Rebe de Lubavitch, siguiendo el Arizal, aclara que hay dos niveles en esta cualidad. El primer nivel es el poder de deducción: una persona que estudia una regla general y es capaz de deducir los detalles de esa regla. Este nivel fue suficiente para los artesanos del Tabernáculo, que sólo recibieron las medidas generales y fueron capaces de deducir de ellos la forma de construir los detalles. El segundo nivel, más alto de entendimiento es la capacidad de innovar nuevas ideas a partir de los conocimientos adquiridos a través del estudio. Fue esta forma de percepción innovadora la que Moisés no pudo encontrar en los hombres que nombró.
Otra forma de explicar esta habilidad es que lo que se relaciona con el sentido de la oportunidad, “timing”. En una situación de consulta, cuando una persona sabia ofrece su consejo, podría ofrecer consejos sanos, pero si lo hace en un momento inadecuado, sus consejos pueden hacer más daño que bien. Por el contrario, alguien con verdadera percepción tomará nota de “una cosa” (la situación actual de su amigo) y entenderá “otra cosa”, es decir que este no puede ser el momento adecuado para que su amigo acepte su consejo (tan bueno como pueda ser). En tal caso, ofrecer el asesoramiento adecuado en el momento justo es crucial para su éxito.
Aunque el propio Moisés fue bendecido con percepción, no logró transmitirlo a sus discípulos. Sin embargo, se nos enseña que en el futuro todos vamos a ser perceptivos. Es la tarea del Mashíaj “el consejero maravilloso,” que nos enseñe cómo incorporar esta cualidad en nuestra psique. De hecho, el valor del relleno de las cuatro letras de Mashíaj, מם שין יוד חית, mem sin iud jet, es igual a la frase, deducir “una cosa a partir de otra” (דבר מתוך דבר, daver mitoj davar).
Mashíaj, el individuo más perceptivo sólo está esperando el momento adecuado … que pronto merezcamos su rápida revelación.
[1] Deuteronomio 1:13.
[2] Ibid, Rashi.
[3] Éxodo 36:1.
[4] Crónicas I 12:33.

viernes, 20 de abril de 2012




PARASHA TAZRIA METZORA:
LA INFLUENCIA DEL AMBIENTE. (Las alturas de mi pueblo).

El rey David dijo en el primer salmo de Tehilim: Dichoso aquel que no fue por caminos…, quien en caminos de los pecados no se paró, que no se sentó en una mesa de payasos. David Hamelej, no dijo que no fue con malvados, sino que sus caminos no los adoptó y que en sus sitios no se sentó. Porque esos sitios estaban impurificados, y aquel que pasó por ahí es como si hubiera permanecido en ellos.
Por eso es mejor rezar en la sinagoga solo, que en la casa solo. Mejor es rezar en un lugar donde se estudia que en una sinagoga. ¿Por qué? Porque hay más ambiente puro, más limpio, el cerebro piensa de otra forma.
Incluso las personas más justas pueden llegar a caer, si se rodean de un ambiente corrupto. Esto lo podemos comprobar con los judíos que salieron de Egipto. A pesar de que vieron muchísimos milagros, se dejaron influenciar mal por los egipcios que salieron con ellos para convertirse al judaísmo y, en el desierto,
bajo aquellas condiciones, fueron los que iniciaron el becerro de oro.
Así también nos cuenta la Guemará ( ) sobre Rabí Eleazar Ben Araj. Rabí Yojanán su maestro dijo en Pirké Avot ( ), que si ponían en una balanza a todos los sabios de esa generación por un lado y a Rabí Eleazar por el otro, la balanza se inclinaría por Rab. Eleazar, por tanta sabiduría que había en él. Un día, a su esposa se le antojó viajar por el mundo y conocerlo. Tuvieron que abandonar el ambiente de Erets Israel y dirigirse a otros puntos donde no se respiraba, en absoluto, Torá. Pasaron los años y volvieron a Israel.
Todos sus amigos y alumnos fueron a recibirlo, de tanta alegría que sentían todos, pero cuando se sentaron con él, se dieron cuenta de que se le había olvidado todo, inclusive cometía los mismos errores
que comete un niño; fue una gran decepción. El ambiente de fuera de Israel, lo influenció mal.

martes, 10 de abril de 2012

PARASHA SHEMINI

149. Que no ingresen con cabellos largos los cohanim (y todos) al Mikdash
150. Que no ingresen con sus ropas rasgadas los cohanim (y todos) al Mikdash
151. Que no salgan del Mikdash los cohanim a la hora de su servicio divino
152. No ingresar alcoholizado o apenas bebido al Mikdash
153. Revisar las señales de animales y bestias antes de consumirlas (para comprobar si son kesherot)- que sean rumiantes y de pezuña hendida
154. No ingerir animal o bestia impura
155. Revisar las señales de los animales marinos antes de consumirlos (para comprobar si son kesherim)- que posean escamas y aletas
156. No ingerir animal marino impuro
157. No ingerir ave impura- de las que son enumeradas en la Torá
158. Revisar las señales de las langostas antes de consumirlas (para comprobar si son kesherim)- insectos que se desplazan sobre cuatro patas, y que tienen piernas unidas a sus patas para saltar con ellas sobre la tierra (en particular un saltamontes colorado africano)
159. Mitzvá de apartarse de las ocho especies animales inmundos que impurifican- la comadreja, el ratón y la tortuga, según sus especies, el camaleón, el cocodrilo, el lagarto, la lagartija y el calamón.
160. Guardarse de no comer ni beber cosas impuras
161. Guardarse de no comer (ni tocar) nevelá (carroña)
162. No comer alimañas o reptiles terrestres
163. No comer alimañas o insectos que crecen en las frutas, granos, etc. (ej: gusanos, abrojos, etc.)
164. No comer alimañas o reptiles marinos o anfibios
165. No comer alimañas que crecen en la mugre o en la podredumbre

viernes, 2 de marzo de 2012

PARASHA TETZAVE.
COMO DEBEMOS VESTIR NUESTRA VIDA:


Hay personas con muy buenas cualidades, pero no saben ordenar su vida. Hay que despertarse a rezar en las mañanas, dedicar un tiempo para estudiar, después para ir a trabajar, comer, ir a rezar Minjá, de nuevo estudiar y después rezar Arvit, cenar con la familia y compartir con ella, y, por último, un tiempo para dormir. Lo que hay es que saber establecerse un horario de vida y no improvisar, ya que lo improvisado demuestra falta de control en nuestras vidas. Sin embargo, si programamos nuestra vida, veremos un gran orden en general.
Por eso nos dice Maimónides que debemos dividir nuestro día en tres partes. Un tercio para trabajar, otro tercio para estudiar y el último tercio para dormir y comer. En los momentos de estudio hay que subdividir ese tiempo, en tres partes. Torá, Talmud y Halajá.
¿Por qué Maimónides no nos aconsejó, estudiar cuando queramos, comer cuando tengamos hambre y dormir cuando estemos cansados? Porque si fuera así, estaríamos desorganizados.
Si comemos a deshoras nos causaría enfermedades y obesidad, así ocurriría que desorganizaríamos nuestra vida si hiciéramos todo a deshora.
Por eso aquel que se fija estudiar, una o dos horas al día, es mejor que aquel que se fija estudiar tres horas sin seriedad. Porque el que dice que estudiará cuando le sobre tiempo, al final no estudiará nada. Por eso es la importancia de estudiar Torá seriamente con permanencia, para así triunfar.
“Que sea la voluntad de Dios que nos ayude a organizar nuestra vida, y que sepamos cuándo y cuánto tiempo dedicarle al trabajo, y cuándo y cuánto al estudio de la Torá, para que así sepamos que somos dueños de nuestra vida, con orden, tal y como sabemos que lo hay en el mundo.”por Rab Amram Anidjar.

הקהילה מזמינה אותכם להשתתף בתפילות בשבתות ובחגים                                           7:00 pm -  קבלת שבת 8:00 am -   שחרית ב...